El desarrollo muscular es algo que sólo se logra mediante paciencia, disciplina y trabajo duro, además de una buena genética, aunque no tener la genética más adecuada no necesariamente significa que no puedas lograr el cuerpo atlético que tanto quieres. Debido a estos factores, son necesarios muchos conocimientos para poder modificar nuestra estructura muscular a nuestro gusto. Estos conocimientos se adquieren tanto con práctica como teóricamente.

En este artículo conocerás algunos tips prácticos que pueden hacer que detectes errores que puedas tener en tu entrenamiento y lograr llevarlo al siguiente nivel para poder alcanzar el mayor desarrollo muscular al que tu cuerpo pueda aspirar.

1. Tener un rango de repeticiones variado en tus entrenamientos: Entrenar a intervalos de distintas intensidades te ayuda a optimizar los tres componentes primarios esenciales para lograr la hipertrofia muscular: tensión mecánica, estrés metabólico y daño muscular. Combinar la intensidad entre tus repeticiones logra un efecto sinérgico en la manera en que se da tu desarrollo muscular, ya que cada una de las intensidades logran que tus músculos se desarrollen en todo su potencial.

2. Eleva tu intensidad de entrenamiento: Si buscas lograr una mayor hipertrofia muscular, aumentar el volumen de los entrenamientos es clave. Diversas investigaciones demuestran que el desarrollo muscular está ligado volumen de los entrenamientos. Para esto te recomendamos el Método AC, también conocido como método en oleaje, el cual consiste en ir incrementando el peso mientras vas disminuyendo el número de repeticiones, incrementando así la intensidad. Este método te ayuda a aumentar tanto la fuerza como tus músculos. Pero no olvides que, independientemente del método que uses para incrementar la intensidad, es importante que siempre estés supervisado por un experto para evitar lesiones.

3. Descargas periódicas: Esto significa realizar entrenamientos de intensidad reducida durante tu temporada. Si no realizas estas descargas, puedes acabar cayendo en un sobre entrenamiento, que genera fatiga crónica, incapacidad de recuperación y disminución de tu rendimiento tanto físico como mental. A muchos puede sorprenderles, pero incluir periodos de descarga en los momentos correctos podrá mejorar considerablemente tu desarrollo muscular. Un ejemplo de esto podría ser ir incrementando el entrenamiento por 3 semanas y en la última disminuir la intensidad, pero esto varía mucho dependiendo de las capacidades físicas y tipos de entrenamiento de cada persona, así que es importante recibir asesorías de un experto para poder encontrar la mejor frecuencia de descargas para ti.

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