En el mundo del gimnasio, existe algo llamado “repeticiones forzadas”, que son las que se hacen después de haber alcanzado el estancamiento o fallo muscular con la ayuda de tu spotter. Estas repeticiones son en las que tu compañero o spotter te ayudan para terminar la serie cuando tu cuerpo ya no puede realizar más repeticiones.

Muchos de nosotros tenemos la concepción de que este método es de gran utilidad para cuando queremos aumentar nuestra fuerza o nuestra masa muscular. Pero, ¿realmente es tan útil como creemos? En este artículo hablaremos acerca de las investigaciones científicas que se han hecho y lo que concluimos al respecto.

Uno de los primeros físico culturistas que llevó a cabo esta práctica fue Marvin Eder, que realizó unos escritos sobre el trabajo de press y afirmó que en los años 50s llegó a llevarla a cabo. Después de esto, muchos comenzaron a seguir sus pasos, incluyendo personas como Arnold Schwarzenegger, Lou Ferrigno, Dorian Yates y Ron Coleman. Esta técnica comenzó a dispersarse entre la comunidad bodybuilder sin que nadie supiera si estaba basada en principios científicos o no.

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En diversos estudios se descubrió que al realizar entrenamiento con repeticiones forzadas existe una mayor pérdida de fuerza isométrica, la cual es la que se da cuando la resistencia es mayor a la fuerza, por lo que el cuerpo se mantiene estático al hacer la fuerza. El problema es que estos efectos tienen una mayor duración, lo que significa que tus capacidades atléticas se merman durante más tiempo, causando que sientas una mayor fatiga, aumentar tu riesgo de lesionarte e ir perjudicando tu función renal. Esto es debido a que los entrenamientos con un nivel muy alto de intensidad pueden traerle consecuencias a tus músculos y estos, a su vez, acaban causándole daño a tus riñones.

Y para las personas que buscan aumentar su masa muscular, se descubrió también que la testosterona libre (la que ayuda para aumentar la masa muscular) aumentó en la misma medida tanto en las personas que realizaron repeticiones forzadas como en los que hicieron la rutina frente al fallo muscular.

Además, en uno de estos estudios se descubrió que el grupo que realizó repeticiones forzadas aumentó las concentraciones de cortisol en el cuerpo, la cual es una hormona catabólica que responde ante altos niveles de estrés o largos periodos de duración; esta hormona lo que hace es condicionar la cantidad de testosterona de tu cuerpo, disminuyendo la capacidad de aumentar tu masa muscular.

Después de esta información, podemos concluir que no hay motivos para creer que la realización de repeticiones forzadas sirva para aumentar en mayor medida el rendimiento de tu cuerpo o la masa muscular, así que no tiene mucho sentido realizarlo. Además, los estudios indican que las repeticiones forzadas afectan el tiempo y la capacidad de tu cuerpo para recuperarse después de cada entrenamiento, lo que trae como consecuencias una disminución en el volumen de entrenamiento y un aumento en el riesgo de lesiones debido a alteraciones en la mecánica por la fatiga.

Así que ya sabes, si buscas aumentar volumen o incrementar tu fuerza, lo mejor es que no realices repeticiones forzadas en tus entrenamientos. Además, esto te ayudará a mantenerte sano y a cuidar a tu cuerpo.

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